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21 MARZO: DÍA INTERNACIONAL DA POESÍA

FÚTBOL E POESÍA.

Tamén no mundo do fútbol temos exemplos de textos poéticos cantando accións deportivas ou loando futbolistas lexendarios. Hoxe ofrecemos un poema de Miguel Hernández, “Elexía ao gardameta”.

Ares, 21 de marzo de 2017.

Cada ano, o 21 de marzo, a UNESCO celebra o Día Mundial da Poesía e invítanos a reflexionar sobre o poder da linguaxe poética e o florecemento das capacidades creadoras de cada persoa. O principal obxectivo desta acción é apoiar a diversidade lingüística a través da expresión poética e dar a oportunidade ás linguas ameazadas de ser un vehículo de comunicación artística nas súas comunidades respectivas.

A continuación, reproducimos o texto aprobado pola Unesco en 1999:

“A poesía é unha manifestación da diversidade no diálogo, da libre circulación das ideas por medio da palabra, da creatividade e da innovación. A poesía contribúe á diversidade creativa ao cuestionar de forma sempre renovada a maneira en que usamos as palabras e as cousas, así como os nosos modos de percibir e interpretar a realidade. Grazas ás súas asociacións e metáforas, á súa gramática singular, a linguaxe poética constitúe outro camiño posible de diálogo entre as culturas”.

E hoxe escollemos un poema de Miguel Hernández, poeta alacantino autor de obras coma El rayo que no cesa e morto no 1942 cando estaba sufrindo presidio. A poesía titúlase “Elegía al guardameta” e estaba dedicada ao porteiro do Orihuela, quen levara un golpe na cabeza xogando un partido.

ELEGÍA AL GUARDAMETA

A LOLO, SAMPEDRO JOVEN EN LA PORTERÍA DEL CIELO DE ORIHUELA.

Tu grillo, por tus labios promotores,
de plata compostura,
árbitro, domador de jugadores,
director de bravura,
¿no silbará la muerte por ventura?

En el alpiste verde de sosiego,
de tiza galonado,
para siempre quedó fuera del juego
sampedro, el apostado
en su puerta de cáñamo añudado.

Goles para enredar en sí, derrotas,
¿no la mundial moscarda?
que zumba por la punta de las botas,
ante su red aguarda
la portería aún, araña parda.

Entre las trabas que tendió la meta
de una esquina a otra esquina
por su sexo el balón, a su bragueta
asomado, se arruina,
su redondez airosamente orina.

Delación de las faltas, mensajeras
de colores, plurales,
amparador del aire en vivos cueros,
en tu campo, imparciales
agitaron de córner las señales.

Ante tu puerta se formó un tumulto
de breves pantalones
donde bailan los príapos su bulto
sin otros eslabones
que los de sus esclavas relaciones.

Combinada la brisa en su envoltura
bien, y mejor chutada,
la esfera terrenal de su figura
¡cómo! fue interceptada
por lo pez y fugaz de tu estirada.

Te sorprendió el fotógrafo el momento
más bello de tu historia
deportiva, tumbándote en el viento
para evitar victoria,
y un ventalle de palmas te aireó gloria.

Y te quedaste en la fotografía,
a un metro del alpiste,
con tu vida mejor en vilo, en vía
ya de tu muerte triste,
sin coger el balón que ya cogiste.

Fue un plongeón mortal. Con ¡cuánto! tino
y efecto, tu cabeza
dio al poste. Como un sexo femenino,
abrió la ligereza
del golpe una granada de tristeza.

Aplaudieron tu fin por tu jugada.
Tu gorra, sin visera,
de tu manida testa fue lanzada,
como oreja tercera,
al área que a tus pasos fue frontera.

Te arrancaron, cogido por la punta,
el cabello del guante,
si inofensiva garra, ya difunta,
zarpa que a lo elegante
corroboraba tu actitud rampante.

¡Ay fiera!, en tu jaulón medio de lino,
se eliminó tu vida.
Nunca más, eficaz como un camino,
harás una salida
interrumpiendo el baile apolonida.

Inflamado en amor por los balones,
sin mano que lo imante,
no implicarás su viento a tus riñones,
como un seno ambulante
escapado a los senos de tu amante.

Ya no pones obstáculos de mano
al ímpetu, a la bota
en los que el gol avanza. Pide en vano,
tu equipo en la derrota,
tus bien brincados saques de pelota.

A los penaltys que tan bien parabas
acechando tu acierto,
nadie más que la red le pone trabas,
porque nadie ha cubierto
el sitio, vivo, que has dejado, muerto.

El marcador, al número al contrario,
le acumula en la frente
su sangre negra. Y ve el extraordinario,
el sampedro suplente,
vacío que dejó tu estilo ausente.

 

Colaboradores

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